Radiomundial.com, 14.09.2017.- La humanidad ha actuado de forma imprudente y está a punto de sufrir las consecuencias. El calentamientoglobal como consecuencia de la acción humana impulsa el cambio climático, mientras que éste a su vez hace que el clima sea cada vez más extremo, con condiciones propicias para cada vez más frecuentes y violentas olas de calor, huracanes devastadores e incendios forestales.

¿Les parece atrevida o exagerada esta afirmación? Aún no han visto nada. 2017 ha sido un año especialmente dado a las catástrofes naturales, y para saberlo sólo hay que mirar a las últimas dos semanas. Varios huracanes han azotado el Mar Caribe de forma simultánea a incendios que han arrasado miles de hectáreas. Y según la ciencia esto no ha hecho más que empezar.

Existe la posibilidad de que muchos de los desastres que hemos visto últimamente no tengan nada que ver con el cambio climático, que los huracanes se hubieran producido igualmente. La evidencia científica dice que los huracanes de categoría 5 -los más peligrosos- no han aumentado en el último siglo, aunque por otra parte señala que es posible que eso esté a punto de cambiar.

Puede que los humanos tengan una capacidad limitada para influir sobre ciertos fenómenos, aunque en otros casos sí que podemos haber sembrado la devastación sin ser conscientes de ello. Un ejemplo son las inundaciones, en parte debidas a la construcción imprudente de zonas residenciales donde no debían, algo que se suma a la desertización de amplias áreas que antes eran forestales.

En lo que sí están de acuerdo los expertos es que estamos expuestos a todos los peligros del cambio climático. Las olas de calor y las inundaciones serán cada vez más frecuentes y violentas, lo que significa que el calentamiento global provocará reacciones extremas de nuestro planeta. No siempre tiene que implicar más calor, también puede implicar lluvias devastadoras.

Además de los humanos, hay criaturas inocentes que también van a sufrir: los animales. Muchas especies verán desaparecer su hábitat natural y por lo tanto están condenadas a la extinción. Una de ellas es el oso polar, al igual que los parásitos como las pulgas o las garrapatas, má necesarios de lo que cabría pensar.

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