El gran santuario del Orinoco. Inmensas playas de arena dorada donde la tortuga de agua dulce más grande de Sudamérica lucha por su supervivencia.
Decretado en 1989, el Refugio de Fauna Silvestre Tortuga Arrau abarca más de 17.000 hectáreas ubicadas en pleno curso del Río Orinoco, entre los estados Apure y Bolívar. Su creación tuvo un único y urgente objetivo: salvar a la gigantesca tortuga Arrau de la extinción inminente, protegiendo las riberas, islas y vastas playas de arena que emergen durante la época de sequía, las cuales constituyen su principal zona de desove en todo el país.
Miles de tortugas convergen anualmente en este punto del Orinoco. Las hembras, imponentes y pesadas, emergen del agua solo para anidar en la arena calentada por el sol, un espectáculo de la naturaleza que se repite como un reloj biológico cada temporada seca.
El refugio es un ecosistema dinámico gobernado por el río. Durante el estiaje (bajada de las aguas), el Orinoco deja al descubierto extensas islas y bancos de arena que son vitales para la reproducción de reptiles y aves a lo largo de todo su cauce.
Salvar a la Tortuga Arrau requiere acción directa. Los biólogos y Guardaparques de Inparques realizan jornadas nocturnas de recolección de huevos para incubarlos artificialmente, evitando que sean víctimas de depredadores o saqueadores.
Al proteger la playa para la tortuga, se protege todo un ecosistema. El refugio es el hogar de toninas, chigüires, anacondas y cientos de especies de aves que adornan los atardeceres sobre el majestuoso río Orinoco.