Isla de Aves es también un refugio de fauna silvestre desde su proclamación
Descripcion
El 23 de agosto de 1972, Isla de Aves fue declarada Refugio de Fauna Silvestre, por Decreto No.
1069, decreto a su vez publicado en la Gaceta Oficial No.
29888, del 24 de agosto de 1972, por lo que se están cumpliendo 50 años de esta declaratoria.
El Instituto Nacional de Parques (Inparques), organismo adscrito al Ministerio del Poder Popular para Ecosocialismo (Minec), se une a esta conmemoración recordando la importancia de la misma para la biodiversidad de Venezuela y el planeta, al garantizar la integridad de las especies, tanto de aves como tortugas, que habitan o recalan en esa zona del extremo norte del país.
La isla de 4,5 hectáreas de superficie, le proporciona a Venezuela 200 millas náuticas de Zona Económica Exclusiva en el Mar Caribe.
Está compuesta de arenas blancas, con poca vegetación y rodeada por una barrera de coral.
Es la zona de mayor preponderancia para la reproducción de la tortuga verde, cuyo nombre científico es Chelonia mydas.
Esta especie de tortuga, desova además de Isla de Aves en Isla de Asunción (una isla deshabitada perteneciente a las Islas Marianas del Norte, que a su vez está bajo control político por Estados Unidos) y Playa de Tortuguero en Costa Rica.
Posteriormente, viajan para alimentarse en otros países como México, Cuba, Puerto Rico, República Dominicana, Nicaragua, pero también hacia otras zonas insulares de Venezuela como isla La Tortuga.
Desde hace cuatro décadas, se han venido realizando investigaciones científicas para obtener más información sobre la biología, dinámica poblacional, ecología reproductiva y migraciones de la población de hembras de las tortugas de esta especie.
Isla de Aves no solo es un paraíso tropical en pleno centro del Mar Caribe y una zona de gran importancia estratégica para Venezuela, sino también una de las Reservas de Fauna más importantes de toda la medianía del Continente Americano.
Prensa Ecosocialismo Minec / Dirección Regional Inparques Nueva Esparta / Texto: José Urbina.