El Parque Histórico Arqueológico San Felipe El Fuerte fue establecido hace 45 años como parque de recreación a campo abierto, mediante el Decreto Nº 1.683, de fecha 7 de marzo de 1974, bajo la administración del Instituto Nacional de Parques (Inparques), ente adscrito al Ministerio del Poder Popular para el Ecosocialismo (Minec).

El objetivo de su declaración es preservar estos espacios naturales adyacentes a la zona urbana de la capital del estado Yaracuy, con potencial para el esparcimiento, y los vestigios de la ciudad San Felipe El Fuerte, que resultara totalmente destruida por el terremoto del 26 de marzo de 1812.

El lugar es también llamado “La Pompeya Venezolana” por haber quedado la ciudad prácticamente sepultada y luego rescatadas sus ruinas por su valor histórico, mediante excavaciones dirigidas por especialistas en la materia.

Este parque histórico arqueológico es el primero en su tipo que existe en el país. El 22 de abril de 1983 fue declarado Monumento Histórico Nacional por Resolución publicada en la Gaceta Oficial Nº 33.710.

Una próspera ciudad colonial

El 6 de noviembre de 1729, el Rey Felipe V, le otorga el título de ciudad mediante la Real Cédula que les permitía reconstruir su urbe, con la posterior instalación del Cabildo en mayo de 1731. Independizados ya, se le llamó “San Felipe El Fuerte”, en homenaje al Rey Felipe V.

Luego de los primeros años de la reedificación en las nuevas tierras, la ciudad se volvió próspera y pujante gracias a los cultivos, principalmente de cacao y café, productos que se consignaban en los almacenes de la compañía Guipuzcoana que se había instalado al sudeste, a dos cuadras de la ciudad.

En 1812, San Felipe se encontraba entre las principales ciudades del Occidente del país, el 26 de marzo (en la celebración del jueves santo) fue destruida por un terremoto, el cual se cree que unas 5.000 personas perecieron bajo los escombros.

Durante el mandato del ex presidente de la República, Rafael Caldera se realizaron los trabajos de excavación por arqueólogos y antropólogos, encontrando no sólo objetos y muros de las diversas edificaciones, sino esqueletos humanos incluyendo el de un soldado, logrando la conservación y cuidado de las ruinas de la antigua ciudad de San Felipe.

En su interior el parque cuenta con parte de las antiguas calles empedradas, una pared perteneciente a la iglesia Nuestra Señora de la Presentación, la plaza central o plaza de Las Águilas donde estaba la fuente que suministraba el agua al pueblo y la Pila Bautismal de la Iglesia mayor que data de 1748, además de construcciones completas.

Un oásis en la zona urbana

Este lugar tiene en la actualidad más de 100 especies vegetales como cedros, samanes, mangos, jabillos y otros grandes árboles, además de una extensa fauna en la que se pueden apreciar perezas, ardillas, y diferentes aves como el turpial y el cardenalito.

En atención a la extensa vegetación que habita en la zona, se hizo un esfuerzo para la conservación y a la vez la armonización entre la naturaleza y los restos de civilización. Se decidió no talar los árboles que tomaron tantos años en alcanzar tan grandes dimensiones.

Es así como, por ejemplo, se hizo un murillo alrededor del gran samán que nació en el centro de la Iglesia de la Presentación.

Inparques te recuerda que para visitar estas instalaciones debes llevar ropa cómoda para que realices tranquilamente el recorrido por el parque, en cuanto al calzado utiliza zapatos deportivos.

No te pierdas la oportunidad de conocer este majestuoso lugar que guarda entre sus muros historia, exuberante vegetación incluyendo árboles centenarios que superan los 30 metros y un ambiente para pasar un día tranquilo junto a tu familia.

Prensa ecosocialismo (Minec) / Inparques/ Melissa Mendoza

San Felipe, 07 de marzo de 2019