La Patria celebra 236 años del nacimiento del Libertador de América

A 236 años de su nacimiento, la gloria de Simón Bolívar, el Libertador de América, como lo reconoce la Historia, sigue iluminando la senda de los pueblos para alcanzar la verdadera independencia de los imperialismos que quieren dominar el mundo.

El 24 de julio de 1783 nace el Libertador, en una casa colonial ubicada al oeste de la Plaza San Jacinto, con el nombre de Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios, hijo de Juan Vicente Bolívar y Ponte y María de la Concepción Palacios y Blanco.

Nació el futuro emancipador de hispanoamérica  en un hogar aristócrata por lo cual tuvo una excelente educación, a pesar de quedar huérfano de padre y madre a los 9 años de edad. Quedó al cuidado de su abuelo Feliciano Bolívar, y su infancia y parte de la adolescencia transcurren entre los valles de Aragua y la ciudad de Caracas.

Simón aprendió a leer, escribir y contar con diferentes preceptores pero fue Simón Rodríguez, un hombre con ideales progresista, quien con sus ideas pedagógicas y sociales tendría una influencia decisiva  sobre un joven de carácter aún muy maleable.

En 1799, cuando murió su abuelo, viajó por primera vez a España a estudiar, visitando de paso Veracruz, México, y haciendo una corta escala en La Habana, Cuba. En Madrid estaba rodeado de sus tíos Esteban y Pedro Palacios. Simón profundizó sus conocimientos literarios y científicos, y tuvo la educación que todo joven de su clase debía recibir: lenguas extranjeras, danza, matemáticas, equitación, historia.

En el mes de mayo de 1802, regresa a Madrid donde se casó el 26 del mismo mes con María Teresa Rodríguez del Toro y Alaiza. Los dos jóvenes esposos viajaron a Venezuela, pasando momentos felices hasta enero de 1803, fecha en la cual muere María Teresa. El joven viudo regresó a Europa a finales de ese mismo año, pasando por Cádiz y Madrid, y se instaló en París en la primavera de 1804.

En Francia encontró a su maestro y amigo Simón Rodríguez. La misma pasión del saber los animaba. Juntos viajaron a Italia, el 15 de agosto de 1805, estando en Roma hacen la ascensión al Monte Sacro donde Bolívar, en tono solemne, juró jamás dejar su alma en reposo ni su brazo, mientras la América hispanoparlante no fuera libre de la dominación española.

El momento llegó, cuando el 19 de Abril de 1810 comenzó en Caracas el proceso por la Independencia de Venezuela, que desembocó en la firma del Acta de la Independencia el 5 de julio del año siguiente. Fue entonces cuando comenzó la vida pública de Bolívar; desde la Sociedad Patriótica de Caracas se distinguió por sus ardientes llamamientos a la independencia, y enseguida se integró, con el grado de coronel, en el ejército que al mando de Francisco de Miranda debía defender a la república de la reacción española.

Esa primera República no duró más de dos años. Ante el fracaso Bolívar decidió continuar tras el sueño independentista y en agosto de 1812 escapó a Curazao y luego se trasladó a Cartagena de Indias, con la intención de liberar Nueva Granada al mismo tiempo que a Venezuela. Escribió entonces el primero de sus grandes documentos políticos, el Manifiesto de Cartagena, en el que planteaba la reconquista de Caracas como paso fundamental para la independencia de todo el continente, que configuraría un nuevo Estado llamado Colombia.

Es en esa ocasión que Bolívar protagoniza una de sus grandes hazañas militares, el paso de los Andes a caballo con su ejército, como parte de la Campaña admirable, que dió paso a la Segunda República venezolana. Partió el 14 de mayo de 1813.

Tras una serie de combates y de hábiles maniobras, Bolívar condujo sus tropas de la frontera del Táchira hasta Caracas, donde entró triunfalmente el 6 de agosto. En su paso por Trujillo, el 15 de junio, emitió el Decreto de Guerra a Muerte, con el fin de afirmar el sentimiento nacional de los venezolanos y obtener una mayor cohesión.

 Para la liberación de Nueva Granada, Bolívar organizó una de sus campañas más célebres y al frente de un ejército de unos 3.000 hombres, repitió la hazaña de 1813: atravesó en plena temporada de lluvias las cumbres de los Andes; sorprendiendo al ejército español, al que venció en la batalla de Boyacá, el 7 de agosto de 1819.

Con el transcurrir de los años y después de grandes batallas ganadas y perdidas, llega la fecha más importante, el 24 de junio de 1821, día en que la llanura de Carabobo se llenó de gloria, ya que se generaría la batalla decisiva para la Independencia de Venezuela y la cual fue ratificada, en 1823, por la Batalla Naval del Lago de Maracaibo. Después de Carabobo, Bolívar fue recibido triunfal en su ciudad natal, pero él miraba ya hacia Ecuador, aún dominado por los españoles.

Después que Sucre ganara la Batalla de Pichincha, en 1822, que selló la independencia de Ecuador,  Bolívar cruza los Andes para liberar Perú, lo cual logra con Sucre en la Batalla de Junín, el 6 de agosto de 1824.

Mientras estuvo fuera de Venezuela, Bolívar es víctima de las rivalidades entre los caudillos que empezaban a gobernar a Venezuela y se va a Colombia, en donde muere a causa de una tuberculosis, el 17 de diciembre de 1830, en la ciudad de Santa Marta.

Sus últimas declaraciones reflejan la amargura que sentía por no haber logrado su objetivo de la unión de la nueva patria: “¡Colombianos! Mis últimos votos son por la felicidad de la patria. Si mi muerte contribuye para que cesen los partidos y se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro”.

 

Prensa Ecosocialismo (Minec)/ Inparques/ Abigail Esteves