Cada 19 de marzo en Venezuela se conmemora el Día Nacional de la Tortuga Arrau, cuyo nombre científico es Podocnemis expansa, a fin de preservar esta especie animal silvestre que se encuentra en peligro de extinción.
Para el Instituto Nacional de Parques (Inparques), ente adscrito al Ministerio del Poder Popular para el Ecosocialismo (Minec), esta fecha es muy oportuna, ya que recuerda que se debe velar para que se cumplan las medidas de conservación que ya hay dispuestas para esta especie.
Esta tortuga pertenece a la familia Podocnemididae, que a su vez, es una de las tres familias del suborden Pleurodira, cuya característica principal es que las tortugas de este suborden presentan un cuello de serpiente, que protegen la cabeza bajo un lado del caparazón, pero sin retraerlo.
La Arrau también es conocida como tortuga del Orinoco, wärara, totori, buoreré, ikorimakaite arrau sideneck, south american river turtle, giant south american turtle, entre otros nombres según las comunidades de las zonas que habita, o las denominaciones de uso internacional.
Entre las características más notorias se puede afirmar que es la más grande del género Podocnemis, así como de todos los quelonios de río en todo el continente americano, incluidas las zonas insulares.
Una hembra adulta de este ejemplar puede llegar a pesar hasta 50 kilogramos. El caparazón puede medir más de 80 centímetros de longitud, aunque en los individuos machos el tamaño es menor que en las hembras.
Los machos de esta especie acuática nunca abandonan los cursos de agua donde viven, las hembras mientras tanto, solo regresan a esos mismos lugares para nidificar. La tortuga Arrau está presente en las cuencas de los ríos Amazonas, Orinoco y Esequibo.
Su distribución no es exclusiva de Venezuela, pues ha sido registrada en Colombia, Guyana, Brasil, Ecuador, Bolivia, Perú, y probablemente también en Surinam y Guayana Francesa, pero sin confirmación.
La presencia de este género en Venezuela, se ha reportado desde el alto Orinoco en el estado Amazonas, hasta su desembocadura en el mar en el Delta Amacuro. Las principales áreas de anidación, que nuestros científicos, guardaparques y zoólogos han proporcionado, son los ríos Capanaparo, Arauca, Apure, Meta, Brazo Casiquiare y Orinoco medio.
En el Orinoco medio está la población más grande y más investigada. Siendo las playas de esta zona conocidas como Playita y Playa del Medio, las que presentan las colonias reproductivas más grandes.
La situación hoy de la tortuga Arrau está muy comprometida. Su mayor depredador es el mismo ser humano. Esta especie es víctima del tráfico y comercio no autorizado de animales.
Esta coyuntura es generada, por el hecho de que las personas consumen su carne, sus huevos y emplean su caparazón para realizar diversas artesanías.
La especie era muy abundante en las orillas y playas de los ríos Amazonas y Orinoco hace 300 años, aproximadamente. Alexander von Humboldt, en las primeras décadas del siglo XIX, estimó su población en unos 330.000 individuos del sexo femenino.
A mediados del siglo XX, ya quedaban unos 130.000 individuos del mismo sexo. En las últimas cinco décadas, las cifras han ido cayendo paulatinamente, hasta llegar a una estimación de unas 1.000 hembras reproductoras para la primera década del siglo XXI.
En nuestro país, esta especie está legalmente protegida desde el año 1946. En 1962 se firmó un decreto presidencial para su veda por tiempo indefinido y desde 1992 hay un programa especial para su cría en cautiverio.
El Gobierno Bolivariano ha organizado jornadas de divulgación con sus características, incluido su cuido, además de unos once zoocriaderos para su reproducción a nivel nacional. Anualmente se organizan eventos con la comunidad y las instituciones educativas, para colaborar en la liberación de miles de tortuguillos Arrau en las costas de los ríos del sur del país.
Estas Actividades estas enmarcadas en el cumplimiento del Quinto Objetivo Histórico del Plan de la Patria 2013-2019 y como parte de la Estrategia Nacional para la Conservación de la Diversidad Biológica 2010-2020.
Todos y todas debemos a través de la Educación Ambiental estructurada y de las charlas de conservación dirigidas a los diferentes niveles y estratos de la población, desde los niños hasta los adultos, en casa, en la escuela, en el trabajo, en los consejos comunales y en los espacios donde hagamos vida en sociedad, concienciarnos sobre la preservación de estas y todas las especies vivientes en el planeta.
Inparques te invita a que no olvides que es de gran importancia cuidar estos animales en peligro de extinción.
Prensa Ecosocialismo (Minec) / Inparques / José Urbina
19 de marzo de 2019



