El Instituto Nacional de Parques (Inparques), organismo adscrito al Ministerio del Poder Popular para Ecosocialismo (Minec), celebró el Día Mundial de la Ecología, con un ascenso al Cerro Guyamauri, que tuvo también la finalidad de realizar una inspección a los fines de determinar las posibles estaciones de descanso y observación del sendero propuesto en el mencionado cerro, y observación de áreas de interpretación de la naturaleza, del mismo.

 

El Cerro Guayamuri, es parte del Monumento Natural Cerros de Matasiete y Guayamuri, decretado como parque nacional el 27 de Febrero de 1974; tiene una elevación máxima de 480 metros sobre el nivel del mar. Antiguamente se le conocía como “El Refugio de los Dioses”, debido a la sospecha de ritos protagonizados por los indígenas de la zona, en épocas coloniales y pre-coloniales. Su clima presenta una media de 25º centígrados de temperatura y una precipitación de 600 milímetros.

 

La montaña es de forma cónica. Presenta un bosque xerófilo en el piedemonte  y a una altitud intermedia bosque con árboles semideciduos; mientras que hacia la cima el bosque es húmedo tropical, algunas veces nublado. La vegetación que abunda es xerófila y se expande en sus laderas; el aroma es muy agradable, pues además de la salvia y otras especies de monte común, se encuentra mucho orégano por el camino.

 

Entre las especies arbustales más presentes en esta montaña, y que las diversas investigaciones científicas recientes, han podido precisar podemos citar a El Guayacán (Guaiacum officinale), el árbol de Guatacare (Bourreria cumanensis), el Yaque (Prosopis juliflora), el Caliandra (Calliandra affinis), el Cujicillo (Mimosa arenosa), el

Ajicito (Capparis pachaca), el majestuoso árbol de Copey (Clusia major) y el Copeicillo (Clusia flava).

 

La especies herbáceas-arbustales más frecuentes en el Cerro Guayamuri están el Algodón de Seda (Calotropis procera), el ya mencionado Orégano (Lippia origanoide), la Túa-Túa (Jatropha gossiipiifolia), el Barbasco (Jacquinia revoluta), la Carcanapire (Croton flavens) y el Croton hircinus.

 

Algunas de las especies tunales y cardonales que se han podido observar, incluyen: la Tuna  (Opuntia lilae) (Planta endémica de Venezuela; y que ha sido visto por vez primera en esta zona, por los biólogos Julio Rodríguez de la UDONE y Anahy Marcano de Inparques), otra especie de Tuna más comun (Opuntia wentiana), la Pitahaya (Acanthocereus tetragonus), el Cardón yaurero (Subpilocereus margaritensis), y el Yaguarey (Ritterocereus griseus).

 

También se encuentran Palmeras de la especie Carana (Coccothrinax barbadensis) (Palma endémica) y la Macanilla (Bactris setulosa). Y plantas de flores de tipo Bromelias, de las especies Pluma de Indio (Vriesea simplex), (Vriesea splenden), y (Aechmea fendleri).

 

En este recorrido no fueron avistados reptiles, con excepción de un sapo (Bufus marinus), pero si un mono capuchino de una especie introducida, específicamente de la especie Cebus olivaceus.

 

Esta zona es de una riqueza inmensa en avistamiento de avifauna. Se observaron en el recorrido en las zonas bajas del cerro y a pie de monte, se observan con regularidad Guyamates (Cardinalis phoeniceus) y Guacharacas (Ortalis ruficauda).  Hasta los 300 metros sobre el nivel del mar se vieron Colibrís Anteados (Leucippus fallax); y hasta los 400 metros, Esmeraldas coliazules (Clorostilbon mellisigus).

 

En el dosel del bosque húmedo a las Reinitas (Coereba flaveola). En el bosque cauducifolio y zonas de vegetación secundaria habían Paraulatas llaneras (Mimus gilvus).

 

Así como la especie endémica del Gonzalito (Icterus nigrogularis helioeides). No fue observado en este ascenso el conocido Zamuro (Coragyps atratus), pero es un ave que se encuentra en esta zona.

 

Otras especies de aves observadas fueron: Tordos (Quiscalus lugubris insularis), Tordos Comunes (Tiaris bicolor), Tortolitas Comunes (Columbina passerina), Garrapateros (Crotophaga ani), y Polioptila plúmbea.

 

Una de las asignaturas que tenía el equipo de inspección era determinar las cualidades de esta zona como sendero turístico y también para uso deportivo. En tal sentido se determinó que el recorrido es bastante angosto en la mayor parte del mismo, solo puede caminar una persona tras de otra, ello implica mucho roce con la vegetación del lugar, que en algunos casos están presentes espinas y arbustos picosos. Por lo que se recomienda una vestimenta adecuada para transitar por el mismo, como franelas mangas largas y pantaloncillos largos, para evitar lastimar la piel, y semibotines de trail (sendero) o bien botas.

 

El ascenso al Cerro de Guayamuri, se considera de moderado a fuerte en cuanto a la resistencia física que se requiere. Es muy importante mantenerse hidratado.

 

A medida que se va ascendiendo, la vegetación va cambiando, hasta llegar a un lugar despejado en el camino, que es denominado como “Claro de Luna”, que es una roca que permite disfrutar de una espectacular vista hacía todo el municipio Antolín del Campo. En la parte más alta de la montaña hay otra saliente, ideal como observatorio, donde se encentra una pequeña Virgen del Valle de unos 50 centímetros. A partir de este punto, se comienza a descender por la ladera que da hacía El Cardón, un descenso bastante inclinado, con pocos escalones naturales, por lo que hay que cuidar nos resbalarse con la hojarasca presente en el suelo o las rocas y arena.

 

El acceso

 

Para iniciar esta hermosa aventura, que solo nos puede ofrecer la naturaleza de nuestra Isla de Margarita, se puede remontar el Cerro Guayamuri, a través de la zona de El Manantial, que está ubicada justo en el Sector de El Salado.  Este acceso de momento no está preparado para el público general, ni hay señalética en la zona, esta “protegido” naturalmente por una pequeña llanura de maleza, y hay que abrirse camino machete en mano, hasta llegar a pie de monte, que es donde comienzan los linderos del Monumento Natural.

 

Una vez se desciende, se llega al Sector de El Cardón y la zona de playas, que están ubicadas a unos dos kilómetros aproximadamente del lugar.

 

 

Prensa Ecosocialismo (Minec) / Inparques / José Urbina

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