Yajaira Vargas, primera mujer guardaparques hace 29 años, sigue siendo inspiradora de niños y jóvenes hacia el amor a la  naturaleza  en su comunidad en el poblado de Valle de La Cruz, Tacarigua de la Laguna, estado Miranda, y para todo aquel que requiera del conocimiento acumulado durante el servicio prestado en el Instituto Nacional de Parques (Inparques), ente adscrito al Ministerio del Poder Popular para el Ecosocialismo (Minec).

Siente   con   orgullo   que   cumplió   su   misión,  al   haber   sido   la   primera   mujer guadaparques en nuestro país, precisamente en el emblemático Parque Nacional Waraira Repano, y además iniciadora del programa Pequeños Guardaparques en el Parque Nacional Laguna de Tacarigua.

“Si, misión cumplida, como le expresé al presidente de Inparques, Josué Lorca. Me  siento  una mujer realizada”, dice Yajaira al referirse al reconocimiento especial a la importante labor desempeñada que recibió de parte del instituto y el Minec, en el acto del Aniversario del Parque Nacional Laguna de Tacarigua y del Día del Guardaparques, celebrado recientemente.

A ese reconocimiento de sumaron la Alcaldía del Municipio Páez, representada por su alcalde Agustín Monterola; la Milicia Nacional Bolivariana, sus compañeros del Cuerpo Civil de Guardaparques y las organizaciones comunitarias de la región.

Su  historia  es  una  enseñanza  de  vida  para  quienes  tuvieron  la  oportunidad  de trabajar  con  ella, para quienes recibieron sus valiosas orientaciones como usuarias y usuarios de los parques donde laboró  y  para  los  cientos  de  niños  y  jóvenes  que  han  pasado  y  pasarán  por  las  brigadas  de pequeños guardaparques.

-¿De dónde te vino la vocación, tomando en cuenta que para el momento de tu ingreso, ese era un trabajo para hombres?

-Me crié en el Ávila, mi padre era guardatoma  en el sector de la quebrada Caurimare, que era conocido como La Llovizna, hoy Terrazas del Ávila, y mi madre, amante de las orquídeas, me inculcaron ese amor por la naturaleza. Vivíamos en las faldas del cerro y desde pequeña participaba en labores como la extinción de incendios en las orillas del parque.

Cuenta que siendo adolescente se incorporó a un grupo de voluntarios, el Centro de Operaciones San Miguel, que era entrenado por lo que era Defensa Civil.  Y así siguió siempre estrechamente ligada al Waraira Repano, de manera que al llegar a la mayoría de edad  actuaba en un grupo de apoyo en el Campamento contra Incendios Pajaritos, como voluntaria.

-Entonces, de las autoridades del instituto surgió la idea de destacar una pareja de guardaparques en el puesto de Sabas Nieves para recibir a los cientos de visitantes que subían al Ávila por esa entrada, la cual se había popularizado de tal manera que se llegó a contabilizar hasta dos mil personas diarias. Y así fue como nos escogieron a mi esposo y a mí. Ingresé como guardaparques el 1° de abril de 1990.

-¿Y cómo fue el recibimiento de la primera mujer en ese trabajo?

-Todo fue muy bien porque siempre había trabajado allí, al igual que mi esposo y mis hermanos. Sin embargo, tengo una anécdota: cuando aparecí uniformada en el puesto, se me acercó un señor y me preguntó que por qué me había vestido con el uniforme de mi esposo.Tuve que explicarle que era mi uniforme porque ya era guardaparques.

Refiere que la labor en Sabas Nieves se le facilitó porque le gusta hablar mucho; así hizo muchos amigos y tuvo muy buenas relaciones con usuarias y usuarios, especialmente con los del Centro de Cooperación y Defensa Ambiental, al cual prestaban apoyo en las excursiones que organizaba.

-¿Por qué y cuándo te fuiste al Parque Nacional laguna de Tacarigua?

-Fue en el año 1995 porque nos salió una casa en Valle de La Cruz y pedimos el traslado al parque. Fue como comenzar de nuevo. Había que hacer todo otra vez. Pero, ya para el año 1997 hacíamos sensibilización ambiental en las escuelas de 23 comunidades. Sin embargo, me preguntaba cómo hacer que los niños quisieran algo que desconocían, no conocían el parque.

-¿Y allí surgieron los guadaparquitos?

-Si, les decíamos de esa manera porque eran los hijos de los guardaparques. Empecé con mis dos hijos y tres de más de un vecino; les enseñaba el trabajo que hacíamos, les prestaba mis equipos para que practicaran, y eso hizo que se acercaran más niños de Tacarigua, y formamos el primer grupo de guardaparquitos.

La iniciativa fue apoyada por el instituto y, entre otros grupos, se formó del Waraira Repano, bajo la conducción de la guardaparques, ya fallecida, Teresa Almeida. Pero además, trascendió las fronteras del país, pues según cuenta Yajaira, uno de sus hijos ganó un concurso internacional con el tema de la participación de los guardaparquitos en el cuido de nidos de caimanes de la costa en el Parque Nacional Laguna de Tacarigua.

Actualmente se denomina Programa de Pequeños Guardaparques y ha sido extendido y fortalecido por el instituto a través de la creación de brigadas en las instituciones educativas de todos los estados del país, jornadas de sensibilización ambiental y talleres de formación.

Inparques, hace justicia en la persona de esta destacada servidora pública, Yajaira Vargas y a todos los guardaparques que cada día, los 365 días del año, suman un nuevo esfuerzo a la defensa de nuestro patrimonio natural y a la concienciación ambiental del pueblo.

El ecosocialismo es la vía para lograr un mundo mejor, donde reine la suprema felicidad social que aspiraba el Libertador Simón Bolívar y por la que luchó el Comandante Hugo Chávez Frías.

Prensa Ecosocialismo  Minec / Inparques/ 21/02/2019

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